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‘Nos deben respeto; no pedimos caridad’

El respeto no se implora. Se exige. Y hoy lo hacemos con la frente en alto, porque quienes sostienen a otros con amor, incluso entre rejas, son más valientes que quienes atacan desde un micrófono

La Sala de Casación Penal confirmó una condena de siete años de prisión contra un vecino de Grecia, de 68 años, quien intentó adueñarse de una propiedad y una sociedad que pertenecieron a una persona fallecida. El hombre intentó inscribir a su nombre bienes que se encontraban bajo un proceso sucesorio.
Llamarnos prostitutas por visitar a nuestros esposos o parejas privadas de libertad es no solo ofensivo; es una falta de humanidad y de comprensión de los derechos humanos y del valor de la mujer. Foto: Shutterstock

Carta pública al Señor presidente y al señor ministro de Justicia

Señor presidente, señor ministro:

Nos dirigimos a ustedes no desde la debilidad, sino desde la firmeza que da la dignidad. Somos mujeres. Somos madres, hijas, esposas, abuelas, trabajadoras, estudiantes. Somos las que muchas veces sostenemos a nuestras familias en medio del dolor, del abandono, de la estigmatización. Pero que no se equivoquen: no venimos a pedir caridad, venimos a exigir respeto.

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