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‘Los derechos humanos no son competencia de Procomer’

Costa Rica corre el riesgo de tratar el comercio como un fin en sí mismo, sin preguntarse con quién comerciamos y qué defendemos al hacerlo

Laura López, de Procomer, y crisis humanitaria en la Franja de Gaza, sufrimiento de palestinos
Tras escuchar la respuesta de Laura López, de Procomer, ante un foro legislativo, Costa Rica debería preguntarse qué relaciones económicas son compatibles con los principios que dice defender. Archivo LN
Laura López, de Procomer, y crisis humanitaria en la Franja de Gaza, sufrimiento de palestinos
Tras escuchar la respuesta de Laura López, de Procomer, ante un foro legislativo, Costa Rica debería preguntarse qué relaciones económicas son compatibles con los principios que dice defender. (Archivo LN/Fotocomposición)

Este mes, Canadá y Costa Rica ilustraron, cada uno a su manera, dos formas de entender la riqueza de un país. Uno la ve como un fin: cuanto más comercio, más minerales, más tratados, mejor. La otra la ve como un medio: la riqueza sirve en la medida en que nos permite vivir como queremos, decidir nuestro propio camino y proteger lo que valoramos.

Canadá es el segundo país más grande del mundo por superficie, después de Rusia. Tiene acceso a los océanos Atlántico, Pacífico y al Ártico, enormes reservas minerales y una posición estratégica entre Europa, Asia y las Américas. Tiene instituciones sólidas, una democracia estable y capacidades avanzadas en sectores de energía, inteligencia artificial y computación cuántica. Canadá tiene mucho con qué negociar.

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