Foros

La lengua como campo de batalla

La democracia vive del desacuerdo, pero este necesita límites: respeto por la dignidad del otro, aceptación de la pluralidad, reconocimiento de la legitimidad del adversario y compromiso con la verdad

Insultos, discursos de odio, la lengua como campo de batalla, gritos, ofensas
“Traidor” no es una opinión, sino una acusación moral extrema. “Enemigo”, aplicado al adversario político, no describe una diferencia: prepara una exclusión. Anton Vierietin
Violencia política, discursos de odio, insultos, ataques, ofensas, agresiones, agresión
Violencia política, discursos de odio, insultos, ataques, ofensas, agresiones, agresión (Shutterstock/Imagen)

El pensador alemán Victor Klemperer comprendió que las dictaduras no comienzan necesariamente con soldados en las calles, censura abierta o cárceles abarrotadas. A menudo se inician mediante una operación más silenciosa: la deformación del lenguaje.

El lenguaje político puede servir para deliberar, disentir y construir acuerdos, pero también puede convertirse en un instrumento de demolición moral. Cuando las palabras dejan de describir la realidad y empiezan a fabricar enemigos, la democracia entra en una zona de peligro.

‌
‌

‌

‌
‌

‌

‌