Hace más de 36 años, en mayo de 1990, en el gobierno de don Rafael Ángel Calderón Fournier, se otorgó por primera vez al presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) el rango de ministro.
Ese honor recayó en don Luis Manuel Chacón, quien fungió así durante los cuatro años de la administración Calderón Fournier como presidente de la Junta Directiva del ICT y a su vez ostentaba el rango de ministro de Turismo, con lo cual participaba en el gabinete, con todas las responsabilidades y obligaciones del caso.
Lo que tal vez, en un principio, pareció una disposición aislada y temporal de un gobierno, fue muy bien recibida no solo por un sector turístico privado, que daba sus primeros pasos firmes internacionalmente, sino también por los gobiernos de diferentes partidos políticos que siguieron en el tiempo. Acertadamente, estas administraciones le mantuvieron el rango a quienes hemos tenido el honor de ejercer el cargo.
A todas luces, la conveniencia de formar parte del gabinete parece indiscutible. Entre otras cosas, poder conversar de tú a tú con los pares que ocupan los otros ministerios relacionados –y que, en el caso particular del turismo, son casi todos– es fundamental para buscar y lograr acuerdos que favorezcan el desarrollo de esta industria. Hablamos de una industria que hoy aporta más del 8% del producto interno bruto del país, es uno de los principales generadores de divisas (se acerca a los $6.000 millones) y sostiene más de 500.000 empleos entre directos e indirectos. Pero, además, estos empleos se generan por todo el país, principalmente en las costas, zonas reconocidas como las más olvidadas de Costa Rica, donde el turismo es el principal generador de progreso social en las comunidades.
Coordinar estrategias de desarrollo, inversión pública, educación, salud, seguridad, regulaciones ambientales, entre otros, en beneficio de nuestras comunidades turísticas y sus alrededores es una tarea muy compleja, pero se facilita enormemente cuando los ministros trabajan en equipo. Y no hay duda de que esa labor resulta aún más eficaz formando parte del gabinete.
En el ámbito internacional, la relevancia también es alta. En las organizaciones de mayor importancia del turismo mundial, como ONU Turismo y el World Travel & Tourism Council (WTTC), así como en aquellas de carácter regional, latinoamericano o centroamericano, Costa Rica ha tenido históricamente una participación reconocida y destacada.
En foros, paneles, ferias y congresos, el rango de ministro le concede al país la presencia y la categoría adecuadas, además de ratificar la importancia que Costa Rica le da a esta vital industria.
De la misma manera, en la Asamblea Legislativa, el rango de ministro favorece las negociaciones tanto con la fracción oficialista como con las bancadas de oposición, sobre todo considerando el interés que el actual presidente ejecutivo del ICT, don Marcos Borges, ha manifestado en reformar o promover nuevas leyes que favorezcan la inversión.
No puedo opinar por mis colegas exministros, pero me atrevo a afirmar que todos los que hemos pasado por el ICT y hemos ostentado el rango de ministro, coincidimos en la conveniencia de haber mantenido tal designación, que sin duda contribuyó a nuestra labor.
Resulta extraño, entonces, que después de 36 años, 10 gobiernos y 14 ministros consecutivos, la actual administración de doña Laura Fernández no haya otorgado el rango de ministro al presidente ejecutivo del Instituto Costarricense de Turismo. Llama particularmente la atención esta decisión dada la cercanía de don Marcos Borges con la presidenta, a quien acompañó como gerente de su reciente campaña política.
También llama la atención que las cámaras empresariales del sector turístico, tanto la nacional como las sectoriales y regionales, no se hayan pronunciado hasta ahora ni hayan consultado las razones por las cuales se decidió no otorgar el rango de ministro al presidente ejecutivo del ICT. Ello, pese a que, a lo largo de los años, ha existido un consenso generalizado sobre la conveniencia de ese reconocimiento.
De igual manera, la prensa nacional ha dado poco seguimiento al hecho de que el sector turismo ya no cuente con un ministro, y tampoco se han conocido las razones que pudiera tener la señora presidenta para esta decisión.
No se trata de un privilegio personal ni de una formalidad protocolaria. El rango de ministro es una herramienta de gestión que le permite al sector turismo contar con un asiento en la mesa donde se toman las decisiones que definen la competitividad del país como destino. Es, en última instancia, un reconocimiento a las familias costarricenses que viven del turismo.
Por ello, con todo respeto y confianza en su visión de país, deseo externar a la señora presidenta la esperanza de que valore nuevamente esta decisión y restituya el rango de ministro al presidente ejecutivo del ICT. Invito, asimismo, a las cámaras y a todos los actores del sector a expresar, con una sola voz y en un tono constructivo, lo que significa para el turismo contar con un ministro.
Una industria que le entrega tanto a Costa Rica merece tener un lugar en la mesa donde se decide su futuro. Durante más de tres décadas, el país así lo reconoció; hoy es el momento de ratificarlo.
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Mauricio Ventura es máster en Administración de Empresas con énfasis en Finanzas. Fue ministro de Turismo de Costa Rica (de mayo de 2015 a mayo de 2018). Es dueño y consultor internacional de Sinergia Consulting Group.