Tengo una frase que resume mi manera de entender la gerencia: “La gestión es su verbo”. Porque gerenciar implica hacer que las cosas sucedan: organizar, articular, decidir, dar seguimiento, corregir y evaluar resultados. Pero, sobre todo, significa transformar el conocimiento de una realidad en decisiones capaces de modificarla.
En 2020, el Grupo de Alto Nivel de Expertos en Seguridad Alimentaria y Nutrición (HLPE), vinculado al Comité de Seguridad Alimentaria Mundial, propuso ampliar este marco incorporando dos dimensiones adicionales: agencia y sostenibilidad.
La agencia se refiere a la capacidad de las personas y los grupos para tomar decisiones sobre su alimentación y participar en aquellas que afectan sus sistemas alimentarios. No basta, por ejemplo, con que una comunidad reciba alimentos; también importa que pueda expresar sus necesidades e incidir en las políticas y los programas relacionados con su alimentación.
Por su parte, la sostenibilidad se refiere a la capacidad de los sistemas alimentarios para proporcionar seguridad alimentaria y nutrición a largo plazo, sin comprometer las bases económicas, sociales y ambientales de las que dependerán las generaciones futuras.
Vista así, la SAN trasciende los ámbitos de la agricultura y la nutrición para revelarse como un sistema complejo, en el que intervienen múltiples actores, recursos y decisiones que necesitan funcionar articuladamente.
Tuve la oportunidad de constatarlo mediante una investigación aplicada a un sistema de abastecimiento alimentario. El diagnóstico, desarrollado con rigor metodológico y un enfoque cualitativo, permitió identificar situaciones que los indicadores convencionales no reflejaban suficientemente.
Al analizar los procesos operativos, los flujos de información y las relaciones entre los actores, se evidenciaron dificultades de trazabilidad, fragmentación de procesos y limitaciones para responder oportunamente a las necesidades de las organizaciones receptoras de alimentos.
La experiencia reafirmó una convicción profesional: disponer de recursos y obtener buenos resultados cuantitativos no necesariamente significa que un sistema esté funcionando de manera óptima.
Sin embargo, considero que persiste una debilidad en la manera de abordar la seguridad alimentaria y nutricional: con frecuencia, concentramos la atención en los recursos disponibles, las actividades ejecutadas y los resultados cuantificables, sin examinar con igual rigurosidad la capacidad de gestión de los sistemas que deben hacerlos posibles.
Me preocupa que podamos celebrar el crecimiento de programas, presupuestos, organizaciones beneficiarias o volúmenes de alimentos distribuidos sin preguntarnos suficientemente por la eficiencia de los procesos, la efectividad de las respuestas, la articulación institucional y, sobre todo, la contribución real de esas acciones al acceso a los alimentos. Por ejemplo, una organización puede distribuir más alimentos y, sin embargo, no contar con evidencia suficiente para determinar si está respondiendo mejor a las necesidades de sus beneficiarios. No es una contradicción: son dos dimensiones distintas de evaluación.
No cuestiono la importancia de esos resultados. Cuestiono que puedan considerarse suficientes para evaluar el cumplimiento de un propósito social.
Desde mi perspectiva, una gerencia con enfoque en SAN debe ser capaz de observar más allá de los resultados inmediatos, comprender las relaciones entre los componentes del sistema y convertir los hallazgos en decisiones estratégicas. Esto implica integrar conocimientos, coordinar actores, identificar fallas, establecer mecanismos de monitoreo y control, y evaluar los resultados desde una visión sistémica. Porque una cosa es disponer de recursos y formular propósitos, por legítimos que sean, y otra es contar con la capacidad institucional para convertirlos en resultados sostenibles.
Y es precisamente allí donde la gestión se convierte en el verbo de la gerencia: cuando el conocimiento deja de limitarse a explicar una realidad y se transforma en capacidad para intervenir sobre ella.
lilianamejiabotero@gmail.com
Liliana Mejía Botero es consultora para programas y modelos de negocio y máster en Seguridad Alimentaria y Nutricional.