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Clima para la reforma del Estado

Miguel Sobrado

Cuando Solidaridad asumió el gobierno en Polonia, en 1989, gozaba de un amplio respaldo popular y de una fuerza moral ganada en diez años de lucha. Esta situación favorable le permitió al primer ministro Mazowiecki, después de seis meses de preparación e información a sus ciudadanos, impulsar el paquete de medidas de shock del plan Balcerowicz, que exigía grandes sacrificios a toda la población.

A mí me tocó estar en Varsovia en enero de 1990, mes que entraron en vigencia estas fuertes medidas. Era impresionante la disposición al sacrificio de la población, que aunque un poco asustada, las aceptaba como un mal necesario para la recuperación de su patria.

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