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Cartas de Ucrania: Mi sonrisa y mi pintalabios rojo como forma de autodefensa

Como directora de cine y escritora, ahora hablo de mi país en diferentes escenarios del mundo. Cuido mis palabras y mi apariencia, porque a veces mi pintalabios no encaja con la idea que algunos tienen de los ‘ucranianos que sufren’

Refugiados ucranianos en la estación ferroviaria de Lviv escapan a Europa durante la guerra rusa. 14 de marzo del 2022.
Refugiados ucranianos en la estación ferroviaria de Lviv escapan a Europa durante la invasión rusa. Shutterstock
Refugiados ucranianos en la estación ferroviaria de Lviv escapan a Europa durante la guerra rusa. 14 de marzo del 2022.
Refugiados ucranianos en la estación ferroviaria de Lviv escapan a Europa durante la invasión rusa. (Shutterstock/Shutterstock)

“¡Hola, buenos días!”. Veo un meme gracioso con un gato dormido en el chat con mis compañeros, unos artistas franceses que están trabajando a distancia en mi nueva película. Además de hablar de trabajo, nos permitimos intercambiar imágenes divertidas y charlar sobre el tiempo. Hoy tampoco he dormido bien, ya que, durante la noche, mi Kiev ha vuelto a ser brutalmente atacada por los misiles y drones rusos. Uno de los misiles impactó en un edificio residencial y destruyó el portal entero; hay muchos muertos y heridos, y continúan las labores de rescate entre los escombros. Dudo si contárselo a los franceses, porque entonces tendré que aceptar sus sinceras condolencias. Y, además, seguramente tendré que volver a explicarles cosas...

Da la casualidad de que en los últimos años me veo obligada a explicar a otras personas la realidad cotidiana en Ucrania, especialmente durante mis intervenciones públicas. Como directora de cine y escritora, ahora hablo de mi país en diferentes escenarios del mundo. Nunca deseé desempeñar este papel de embajadora, pero de repente descubrí que la actividad en el campo de la diplomacia cultural tiene sus propias razones y superpoderes. Por eso, aprendo una y otra vez a elegir las palabras adecuadas, y siento una gran responsabilidad por cada una de mis afirmaciones, cada emoción e, incluso, por mi propia apariencia y mi pintalabios rojo, que a veces no encaja en la idea que algunos extranjeros tienen sobre los “ucranianos que sufren”.

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