La falacia es el vicio lógico que consiste en introducir en el razonamiento una premisa que no existe o en la que no se contiene la conclusión. Y hasta al mejor mono se le cae el zapote en este sentido , cuando permite que la objetividad del razonamiento se contamine con intereses o pasiones, especialmente si estas son políticas.
Así le ha ocurrido a la Corte Suprema de los Estados Unidos, al impedir en el momento oportuno el recuento manual de los votos excluidos, con el "argumento" de que violaba la igualdad ante la ley porque cada Junta Electoral podía aplicar criterios diferentes. Puro cuento porque el sistema electoral norteamericano, federal y descentralizado, se basa precisamente en la diferencia. Cada estado tiene sus propias leyes y métodos electorales, y cada condado también tiene libertad hasta de hacer sus propias papeletas, como ocurrió en Palm Beach, con la famosa papeleta "mariposa" que confundió a muchísimos electores y le hizo perder miles de votos a Gore. ¿No fueron estos tratados de modo diferente en su perjuicio de los que votaron con papeletas que no confundían? ¿No debieron, entonces, los jueces, con la misma lógica, anular los resultados en Palm Beach y permitir una nueva elección, lo que le habría asegurado el triunfo a Gore? Y ¿cada una de las unidades estatales o condales diferentes no trata de modo diferente por definición a sus electores ?
Magistrados republicanos. El "argumento" no resiste el menor análisis, aparte de que la supuesta diferencia en un sistema basado todo en la diferencia, y que por eso, de haberla, sería en sí misma lícita tampoco podría existir porque el asunto consistía en buscar la intención del elector en las papeletas excluidas por las máquinas, por falta de perforación completa. Esto se aprecia a simple vista con cualquier tentativa de perforación a medias, por falta de presión suficiente, pero que revele una inequívoca intención de voto. Y que se aprecia por juntas integradas por representantes de los partidos que pueden defender los intereses de sus votantes.