Desde hace varios meses -de manera individual y colectiva- hemos venido llamando la atención, con publicaciones en la prensa, sobre el creciente número de programas violentos a que estamos expuestos y la urgencia de que tanto las empresas privadas como el Estado dejen de auspiciar programas que inciten al vicio, al odio y a la violencia, en contra de los intereses de la sociedad.
Ahora, con gran satisfacción hemos leído que el Presidente de la República -junto a los ministros de la Presidencia y Justicia- emitió el pasado martes 18 de mayo, la Directriz Nº 19 a las instituciones del Estado y entes descentralizados para que no patrocinen con su publicidad espectáculos públicos, materiales audiovisuales e impresos que promuevan e inciten al odio, a la violencia, a la guerra, a la pornografía o a cualquier tipo de discriminación. Igualmente, señala la directriz el deber de priorizar el "patrocinio de aquellos espectáculos o materiales que contribuyan a una adecuada y balanceada formación integral del ser humano, los que por ende, serán aptos para toda la familia".
Con esta importante directriz, el gobierno reafirma su compromiso con la Convención Americana de Derechos Humanos, con la Convención de los Derechos del Niño y el Código de la Niñez y de la Adolescencia, con la Ley contra la Violencia Doméstica y la Ley contra la Discriminación Racial en los programas educativos y medios de comunicación colectiva, y abre caminos de esperanza para que, ojalá pronto, se vaya eliminando, por falta de propaganda patrocinadora, todo programa que atente contra el interés superior del niño y el adolescente, contra la moral y la justicia, contra la equidad y la solidaridad.