Opinión

Estado y desarrollo humano

Invertir en calidad de vida, condición indispensable del desarrollo económico

Joyce Zurcher

Desde la época colonial los costarricenses nos hemos distinguido por sostener valores y principios de respeto y solidaridad. Hemos sido pioneros en suscribir tratados internacionales sobre Derechos Humanos, y en declararnos abogados de la equidad y la democracia. Pero aparte de compartir estos principios, no todos hemos estado de acuerdo en torno a los medios necesarios para garantizarlos. Durante las últimas dos décadas, los socialdemócratas hemos sostenido que la distribución de la riqueza se logra únicamente mediante la decisión ciudadana explícita, de poner el Estado al servicio de la equidad.

Los neoliberales por su lado han alegado compartir nuestros ideales de una sociedad equitativa y justa en la que todos disfruten del bienestar, pero sostienen que la equidad y la distribución de la riqueza no requieren de la solidaridad social, sino únicamente del libre ejercicio de las leyes del mercado. Por ello, la función del Estado no estriba en procurar la distribución, sino en procurar el crecimiento económico, en la confianza de que dicho crecimiento terminará por derramar la copa y gotear espontáneamente hasta los estratos sociales más desposeídos.

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