Ciento cincuenta mil personas en el área metropolitana quedarán sujetas a racionamiento de agua en pleno invierno, por la clausura de la Fuente Zamora en Puente de Mulas y otra en Guadalupe, debido a la contaminación que permitieron o toleraron las autoridades de Salud y del Instituto de Acueductos y Alcantarillados.
Tan escalofriante noticia, que en países con sistemas serios de gobierno motivaría indagaciones e interpelaciones parlamentarias, y la caída y castigo de todos los responsables, se recibe aquí con sumiso conformismo y sin alborotar el cotarro político, pese a que la oposición tiene amplia mayoría en la Asamblea Legislativa, supuesta representante del pueblo.
O nos ponemos serios, o debemos ir pensando en pedir el estado de interdicción para nuestro sistema político porque eso es inadmisible.