Opinión

Es necesario un estratega

El país no está para más desvaríos

Las instituciones y las leyes deben ajustarse a las necesidades de las actividades sociales y no a la inversa, como sucede cada vez más frecuentemente en el país. Los cambios históricos deforman y envejecen las instituciones, leyes y normas que, si no se actualizan oportunamente, incuban grupos de interés que las ponen a su servicio y debilitan las inversiones públicas en detrimento de la moral, la seguridad y el bienestar público.

El país vivió a finales del siglo XIX y a mediados del siglo XX inteligentes y oportunos procesos de transformación y ajuste institucional que le permitieron florecer durante el siglo XX. Estos cambios no se realizaron en un día ni con una medida, pero fueron dirigidos; detrás de ellos habían estrategas con visión de futuro, como Rodrigo Facio y Manuel Mora, que conocían la importancia de cada paso posible, en las circunstancias de entonces, y fueron haciendo colectivas sus visiones.

Futuro limitado. En la actual campaña electoral se han hecho propuestas parciales de ajustes y cambios puntuales, sin que se presente una meta de cambio sistémico. Así, muchas de las propuestas parciales de gran potencial acumulativo de cambio, como transferir los recursos asistenciales a las comunidades, de llevarse a cabo pueden ser neutralizadas o incluso desfiguradas por el ordenamiento clientelar existente. Los cambios que se requieren pueden iniciarse con la actual legislación si se coloca en el Gobierno a personas honradas, es cierto; pero esto no conducirá muy lejos si no hay capacidad de acumular fuerzas y orientar el cambio institucional y legal.

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