A don Frank Arata no le gustó mi artículo "La Fortuna sí y Guanacaste no" y le atribuyó intenciones subyacentes de discriminación de la cultura indígena. En ese artículo ensayé una interpretación sobre el aprovechamiento de las oportunidades aportadas por el turismo en La Fortuna.
Afirmando que el manejo de la economía mercantil en el pasado les había facilitado su adaptación a la economía del turismo, mientras que en el Guanacaste de economía tradicional de subsistencia, donde predomina el valor de uso sobre el valor de cambio, como eje del "soft- ware" cultural, esa adaptación no ha sido un proceso fácil y que gran parte de los propietarios locales han vendido sus inmuebles, emigrando o se han convertido en asalariados de los empresarios foráneos. El propósito del artículo fue evidenciar una situación cuyo diagnóstico nos puede llevar a proponer métodos diferenciados de capacitación empresarial y ciudadana, para enfrentar con éxito el proceso de cambio en regiones como la Chorotega.
La economía de subsistencia no ha sido un atributo único de las culturas indígenas, todas las culturas del mundo incluyendo la del Valle Central, durante los primeros siglos de la colonia, han pasado por esa etapa. Los problemas del desarrollo de Guanacaste, por lo tanto, no se encuentran en las culturas indígenas que incluso tenían elementos de gran utilidad en esta época como la confianza y cooperación activa en las operaciones productivas y comunales. Si algún problema existe para el desarrollo del Guanacaste, radica en la debilidad de la comunidad cívica, base del capital social, de la eficacia institucional y del desarrollo.
