Opinión

En el límite del límite...

Prueba de fuego para la democracia

El país está estancado. Retrocediendo. A pesar de sus grandes virtudes y recursos morales y humanos, es víctima de un sistema político e institucional cada vez más desfasado de la realidad, que lo ha venido empujando, sin tregua, hacia las puertas de una crisis hasta dejarlo, postrado, en el límite del límite.

Quienes lo han gobernado, al rehuir el análisis y solución de sus problemas, contribuyeron a provocar esta situación. Se han acumulado déficit en todas las áreas: política, fiscal, ambiental, educativa, control de gestión, seguridad, ordenamiento urbano, infraestructura, salud, entre otros. Como efecto de este abandono, también se ha complicado la administración, lo que ha favorecido la corrupción.

Se han abandonado la previsión y ordenamiento del futuro, y el Gobierno se ha reducido a administrar el presente, atento al efecto inmediato y no a las soluciones duraderas. Se descuida el interés público en aras del partidista o particular. En lo económico, el Estado ha venido viviendo por encima de sus medios, de préstamos internos y externos, en dólares y colones, y no de recursos sanos, lo que ha generado crecientes déficit en las finanzas públicas y la balanza de pagos, así como el crecimiento de la deuda pública. Como resultado, el sistema total se ha deteriorado y no responde bien a las necesidades públicas ni se adapta a las circunstancias cambiantes.

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