Opinión

En defensa de la libertad

En defensa de la libertad y de la salud pública un grupo de ciudadanos se ha dirigido al Gobierno

Juan José Sobrado Ch.

El concepto de libertad debe manejarse con cuidado porque a veces se le invoca para eliminarla. A nombre de la libertad de pensamiento, se encubre la pretensión de convertir los valores en mercancías, y de lucrar con los instintos primarios del ser humano para esclavizarlo. De robotizarlo y eliminar sus valores y su libertad en beneficio de la billetera.

Para empezar, la libertad en sociedad es la contrapartida de la autoridad política que establece un orden social y pone límites, bajo penas y sanciones en caso de inobservancia. Es decir, que paradójicamente en esto la libertad se funda en la represión. ¿De qué otra manera podríamos disfrutar del derecho a la vida, a la libertad de determinación y de movimiento, a la propiedad, si no hay un Código Penal, policía, jueces y cárceles, es decir, represión pura, para castigar al que robe, mate, hiera, viole, coaccione, etc.? En ausencia de estas reglas y de la represión que las hace respetar, rige la ley del más fuerte y desaparece toda libertad de los demás. En el origen de la sociedad civil está por eso el traslado del poder a un Estado, es decir, a la sociedad políticamente organizada, para impedir la ley del más fuerte, y a partir, de esa organización del Estado en el único más fuerte, de su regulación constitucional para impedir que este abuse. Sólo así es posible la libertad de todos. Por eso, los anarquistas vestidos de libertarios que niegan la autoridad objetiva y legítima de la ley, pretenden en realidad la esclavitud de la mayoría bajo la ley de los más fuertes.

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