Opinión

El tico feo

Nuestra agenda principal es la lucha contra las causas de la corrupción y la caída institucional

El tico feo  - 1
El tico feo - 1

Sobre el tico bonito, pacífico, democrático y negociador han corrido mares de tinta y a menudo nos refugiamos en ese estereotipo bucólico, para evadir la toma de decisiones que demanda actualmente nuestro país. En este artículo escribiré sobre la otra cara que surge cuando ya no encuentra espacio para su proyecto de vida en un sistema institucional agotado, donde casi nada funciona bien, y que se ha venido convirtiendo en principal enfermedad nacional Se trata de un individualismo sin límites que acentúa nuestro estancamiento empresarial y deterioro cívico al que llamaré "el tico feo".

Se trata del vivazo exacerbado, que pretende beneficiarse a toda costa de su participación y desempeño en las instituciones, organizaciones y empresas, a contrapelo de los intereses públicos, sindicales, asociativos o comunales. Parte del supuesto de que el Estado es un anacronismo en proceso de desaparición y su patrimonio son bienes de difunto, fuente de enriquecimiento personal y grupal de quien tiene el poder público. Dentro de este esquema cada institución es un feudo que debe servir en primera instancia a sus jerarcas y patrones políticos y mantener callados a los otros miembros de la corporación. Este comportamiento depredador se ha difundido en cascada a sectores y grupos sociales cada vez más amplios. Este oportunismo, del cual medran algunos sindicatos, se generaliza hacia las asociaciones y empresas multifamiliares.

Se parte del principio de que hay que obtener beneficios y ganancias pronto, antes que otro se los lleve. ¿Y el fortalecimiento de la institución, de la asociación o la de empresa? De esto no quieren saber nada, lo importante es que "yo" me beneficie; después de mí el diluvio. ¿Cómo ha sido posible esta regresión a lo individual y mafioso, en una época en que el progreso de las naciones requiere de organizaciones eficientes basadas en la participación y el control? Evidentemente este fenómeno no ha sido casual ni espontáneo. Se ha gestado en un largo y elaborado proceso. Se construyó pacientemente a varias manos, y el Estado ha sido secuestrado por un capitalismo con amiguismo que opera a través de redes mafiosas y de una maraña de normas, cuidadosamente elaboradas para protegerse de la justicia, que colocan al Estado en condiciones de indefensión. Establecen controles que actúan sobre las apariencias, pero que encubren la corrupción y disimulan la carencia de controles efectivos de impacto, que la Constitución y la buena administración pública demandan.

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