Opinión

El teatro al aire libre

Una tradición y un ofrecimiento permanente para la cultura

Mario Madrigal

El año nuevo trae, junto con los propósitos de enmienda que todos hacemos y casi nunca cumplimos, siempre sorpresas, algunas desagradables, las más, sobre todo si se trata de política, de religión o de futbol, y otras agradables y positivas. Entre estas últimas quiero destacar el inicio, una vez más, del teatro al aire libre en el anfiteatro del Cenac.

El teatro, en sus inicios, siempre se presentó al público en lugares abiertos, con solo el cielo por techo, en una directa comunicación con la naturaleza. Una comunicación casi religiosa que trascendía los temas presentados y convertía al espectador en un personaje más de la obra, en la cual los dioses y los seres humanos intercambiaban ideas y sentimientos.

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