Opinión

El reto de Nosara

Capacitar para el desarrollo y reducir la pobreza

Nosara es un distrito del cantón de Nicoya con índices elevados de pobreza medidos por Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) y el Índice de Rezago Social (IRS). No se trata, sin embargo, de un distrito carente de oportunidades. A pesar del mal estado del camino, la actividad turística ha tenido auge, solo que esas oportunidades no han podido ser aprovechadas plenamente por sus habitantes por no encontrarse preparados técnica, organizacional y empresarialmente. Como distrito rural alejado, existe, además, una población de ancianos, discapacitados y de madres solteras, no cubiertos por la seguridad social, que nutren la pobreza extrema. Las pensiones no contributivas y las ayudas sociales no llegan con la celeridad requerida.

Barrera infranqueable. Como es sabido por los estudios realizados en el ámbito nacional, estos beneficios tienden a concentrarse en los centros urbanos y en los pobres con familias, a veces no tan pobres, que les facilitan los trámites. La cantidad de requisitos exigidos por las instituciones para otorgar estos beneficios se convierte, para quienes residen en zonas lejanas y tienen muy pocos recursos, en una barrera infranqueable.

El distrito fue seleccionado por el Consejo Social de la Región Chorotega para poner en marcha una nueva modalidad, basada en la capacitación masiva, de impulsar el desarrollo reduciendo, al mismo tiempo, la pobreza. Se planteó como meta construir capacidades en la población para aprovechar las oportunidades y reducir al mínimo la pobreza extrema y bajar los índices de pobreza locales focalizando la asistencia social. En octubre del año pasado se puso en marcha el proceso con un Laboratorio Organizacional autoorganizado que duró dos meses. En este evento en el que participaron 350 personas (20% de la población mayor de 15 años), se impartieron 15 cursos solicitados por la comunidad y se culminó con una feria de los productos y servicios aprendidos. Tomando como base la solicitud que elaboró la comunidad para profundizar y ampliar la capacitación, así como los perfiles de proyectos productivos y comunales elaborados durante el Laboratorio, el Consejo Social Regional elaboró y ajustó, en enero de este año, sus programas a las necesidades del distrito. Se inició así un proceso de ajuste de la oferta institucional a la demanda de la comunidad con la participación activa de esta última como actor activo del proceso, pero, al mismo tiempo, de esta última como fiscal de la acción institucional. Evidentemente no se trata, sin embargo, de un proceso fácil ni es una tarea de un solo año. La organización local aún es débil y las inercias institucionales, acostumbradas a definir las acciones desde un escritorio sin coordinación con la comunidad ni con otras instituciones, muy fuertes. Los esfuerzos se concentran este año, sabiamente, en la ruptura de estas inercias con la creación de un equipo interinstitucional de trabajo (Salud, INA, IDA, IMAS, MAG) y la integración a la comunidad local. Se levantó un censo de toda la población con la ficha de información social (FIS) del IMAS para ubicar con nombres y apellidos a la población en pobreza extrema ya que “lo que no se mide no se administra”, y elaborar una estrategia de acción que reduzca, conjuntamente con la comunidad, el clientelismo y el burocratismo. Se pretende agilizar el trámite a las personas más necesitadas de asistencia (pensiones, bonos de vivienda etc.), especialmente ancianos y madres solteras con hijos en edad escolar en condiciones de pobreza. El EBAIS local incorporará información sobre pobreza, en la ficha que pasa regularmente, para ir confirmando los avances en la ejecución del plan. El INA, por su parte, se encuentra impartiendo actualmente más de 30 cursos solicitados por la comunidad, el IDA acompaña la puesta en marcha de los proyectos productivos, y las escuelas locales se organizan para coordinar con la asistencia social y la comunidad para reducir la deserción escolar. En otras palabras, inyectar focalizadamente recursos a los ancianos y a las madres solteras, reducir la deserción escolar y formar universalmente capacidades. Los avances de esta creativa experiencia se empezarán a ver este año, pero las metas de reducción efectiva de la pobreza deberán medirse a principios del 2006. Se trata de un esfuerzo que, por su audacia, merece apoyo y seguimiento ya que marca nuevos caminos de interés general.

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