Opinión

El poder subyacente

Abrir espacios al control ciudadano

Los problemas estructurales del Estado que provocan ineficiencia, corrupción y malestar creciente, si bien nos obligan a revisar aspectos del sistema formal definido por la Constitución y leyes que piden ajustes, no deben hacernos creer que ahí se encuentran todos los problemas ni los más importantes.

Los cambios en las leyes o en la Constitución no garantizan, por sí, una adecuación del Estado a las nuevas necesidades si no logran afectar las estructuras subyacentes de poder real que son las que, en última instancia, definen su funcionamiento. La resistencia al cambio y modernización del Estado, pese al aparente consenso sobre su urgencia, surge de la amenaza que introduce para las normas operativas insertas en la trama de relaciones de poder que garantizan posiciones de privilegio. Estas normas son, en algunos casos, formales, pero, por lo general, son informales; es decir, no tienen respaldo formal en la estructura, pero se encuentran arraigadas en el sistema de distribución real de autoridad y control. Obedecen al sistema clientelar de manejo del poder por los partidos una vez en el gobierno. Son estas redes clientelares las que definen la distribución de la autoridad y las que ejercen el control sobre la acción institucional y no la Asamblea Legislativa ni los ciudadanos, según la Constitución. Esto sucede porque la estructura de poder clientelar se ha encargado de eliminar en la práctica los controles de resultados sobre el quehacer institucional, así como la rendición de cuentas de los jerarcas, reduciéndola a informes aburridos e inocuos.

Esto es muy grave. Con la eliminación de la evaluación de resultados y la rendición de cuentas, se pierde la posibilidad de una gerencia eficaz, de transparencia y de participación ciudadana y auditoría y controles institucionales efectivos. Al tiempo que se suprime de hecho la evaluación y la rendición de cuentas reales, se introduce, frente a las criticas de ineficiencia y corrupción, una serie de meticulosos controles previos que más obstaculizan la administración pública que aportan beneficios.

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