Opinión

El milagro de Parmenio

Cada ciudadano: un fiscal del patrimonio público

El asesinato de Parmenio ha conmocionado al país y ha evidenciado un gran potencial ciudadano y una fuerte capacidad de respuesta. Para algunos se ha producido un milagro en el ambiente nacional pues parece haberse roto el síndrome de la rana hervida. Este síndrome, citado por P. Senge en su libro La quinta disciplina , tiene que ver con las reacciones de la rana frente al agua caliente. Si a este animalito se le pone en una olla a temperatura ambiente y se eleva progresivamente el calor, se sentirá primero muy satisfecho, pero, cuando la temperatura sigue subiendo, aunque quiera, ya no puede salir de la olla y muere hervida. Por el contrario, si se le lanza en una olla con agua hirviendo, la rana logra saltar y salir, aunque se queme un poco.

En un artículo anterior, había dicho que la sociedad costarricense se encontraba en proceso de perder la capacidad de reaccionar frente a hechos cada vez más graves y que podría finalmente morir "hervida" por la corrupción. Lamentablemente el sacrificio de la vida de Parmenio no basta para que este país salga adelante, como no fue suficiente la muerte del tamborcillo Juan Santamaría para ganar la guerra de 1856.

A Dios rogando... No existen milagros en la vida social, se requiere la acción organizada y sistemática, no solo de las autoridades judiciales, sino de la ciudadanía entera, para poder sacar de sus madrigueras a los asesinos y corruptos que están socavando la paz nacional. En otras palabras, los milagros se construyen: "A Dios rogando y con el mazo dando".

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