Opinión

El mercado no se impone

El desarrollo va más allá de recetas económicas


      
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En el libro El mundo en llamas, Amy Chua –a quien don Julio Corvetti se refirió recientemente desde otra perspectiva en esta página– sostiene la tesis de que existe una contradicción latente entre mercado y democracia. Mientras que el mercado sin restricciones le da ventaja a las minorías con tradiciones mercantiles, el enriquecimiento vertiginoso de estas provoca a su vez una reacción contraria al mercado de las mayorías que votan.

Chua cita el caso de los ibos en Nigeria, los tutsis en Ruanda, los chinos en el sudeste asiático, los libaneses en África occidental y los judíos en la Rusia actual. Todos se han valido del capitalismo con amiguismo –esto es, de políticos que legislan para enriquecer a la minoría– para enriquecerse fácilmente.

Como contraparte, cita las violentas y a veces sangrientas masacres que han realizado las mayorías nativas como respuesta, creando de esta manera una contradicción entre el mercado, tal como se ha venido imponiendo en las últimos lustros, y la existencia de elecciones democráticas.

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