Opinión

El gestor y sus espejismos

La realidad y el aeropuerto Juan Santamaría


      
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El aeropuerto internacional Juan Santamaría (AIJS), en manos de Alterra –pese que en el concurso se le adjudicó a AGI– es solo el triunfo de la propaganda sobre la verdad, la legalidad y la autoridad. Lamentablemente, logrado en perjuicio de la comunicación aeroportuaria, esencial para el desarrollo del país, cuyo futuro así comprometido es, de paso, un interesante caso de estudio de cómo, en la sociedad mediática actual que sustituye el pensamiento por consignas e imágenes, la realidad es reemplazada por la apariencia creada mediante la propaganda, sobre mitos y opiniones de moda, cuya aplicación no se discute, aunque no procedan.

Dicho gestor afirmó ser necesario porque el país no tenía los recursos para hacer las obras propuestas, las que supuestamente convertirían al AIJS en el mejor de Centroamérica y el Caribe.

Aeropuerto codiciado. Ambas afirmaciones son falsas. La primera porque, tal como consta en las proyecciones financieras de la especializada firma TAMS, consultor independiente del Gobierno en esta materia : a) en los 20 años de la concesión, con apenas tarifas moderadas (no las abusivas pretendidas por Alterra) se preveían de ingresos netos (totales menos gastos) de $960 millones, suficientes para hacer ese desarrollo, así como buena parte del previsto para el indispensable nuevo aeropuerto internacional en Orotina; y b) que en los cuatro primeros años –de máximo desarrollo de las obras– los ingresos netos igualaban al valor de las obras respectivas, por lo que, sin gestor bastaba y sobraba el dinero para hacerlas directamente, con solo que, para nivelar el desarrollo de obras con tiempo de ingresos, se empleara la figura de la licitación financiada, prevista en la Ley de la contratación administrativa, de modo que las obras de esa primera etapa se pagasen en cuatro años; respecto a las etapas posteriores, de menor inversión, bastaría el flujo normal de caja.

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