Opinión

El gato miedoso

Lo más desagradable de este asunto del río San Juan es que el país haya cedido al chantaje.

Cuando esto empezó, el señor Alemán amenazó al gobierno anterior respecto a que, si insistía en su tesis de libre navegación y llevaba el asunto a la Corte Internacional de Justicia, no permitiría el paso en tránsito de mercaderías costarricenses y cobraría un alto impuesto a las destinadas a Nicaragua.

Era el ratón amenazando al gato porque en materia de represalias es nuestro país el que podría poner de rodillas a ese gobierno porque existe la vía del mar, las ventas a Nicaragua no son significativas y podría recurrir, mediante una suspensión parcial de garantías, a bloquear los envíos de dinero que, desde aquí, mantienen aquella economía. Sin embargo, el gato tembló y retrocedió.

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