Lo más extraordinario en el literal sentido de que se sale de lo ordinario del movimiento cívico en contra del "combo del ICE", es que espontáneamente salió de las entrañas de la mayoría del pueblo. Cierto que hubo organización y movimientos de sindicatos y grupos populares, pero éstos solo encendieron la chispa que prendió un combustible largamente acumulado. Al igual que el tramo final de calor no es el que pone súbitamente el agua en ebullición, sino en suma con los anteriores, los cabecillas no provocaron el cambio de estado, sino encabezaron un movimiento que ya estaba en el aire, y que sólo esperaba el momento apropiado para desencadenarse.
Las causas no fueron por tanto la supuesta perversidad de los dirigentes sindicales o la alegada demagogia del diputado Merino, como lo pretenden algunos, que ciegos no advierten la Fuenteovejuna que tienen enfrente. Miren a su alrededor, y sumen cuántos, quiénes y por qué se oponen al proyecto.
Derribar Bastillas. Aquel momento llegó cuando se tocaron fibras emocionales asociadas con el ICE, institución que representa logros nacionalesverdaderos y legítimos y amenazarlos torpemente, como ocurrió, tenía que provocar, como provocó, la reacción indicada. Tocarle uno de sus motivos de orgullo y de seguridad a un pueblo frustrado y humillado durante muchos años, y que además se siente amenazado, para imponerle un modelo que no quiere, que siente amenazante, y que en todo caso es innecesario, porque la renovación eléctrica y telefónica puede lograrse de otra manera, era un claro acto de provocación. Y, si se agrega el reciente acto de fuerza contra los agricultores de Tierra Blanca que, por muy legal que fuese, imponía a garrote un modelo perjudicial de apertura agrícola, que ninguna nación importante practica, la dinámica del asunto ya quedaba lista para derribar Bastillas. Empezando por la de la domesticación.
Se llegó a tal punto y no se vio lo obvio que todas las encuestas indicaban porque la clase política, acostumbrada a manejar a su gusto un pueblo manso y domesticado, creyó que con historietas baratas como siempre, podía lograr lo que quería. Pero la suma de todo hizo el milagro, y de repente el pueblo, hasta entonces masa de ovejas, obediente a pastores largamente abusadores, actuando todos a una, se rebeló como en Fuenteovejuna, botó jáquima y montura de una sola vez, y en jornadas memorables proclamó el fin de la domesticación y de su independencia también frente a los medios de comunicación, que en su mayoría promovían el "combo" y ayudaban en el arreo.
Dependencia de la prensa. Esto último tiene también una enorme trascendencia, porque le recuerda a los medios los límites de su influencia, y que no pueden generar opinión pública sin convencimiento previo, lo que no hicieron. Por influencia de la televisión, centrada por naturaleza en la imagen, la sensación y lo concreto, los demás medios han derivado excesivamente hacia la sensación y el entretenimiento, olvidándose de que no sólo de pan y circo vive la opinión pública, sino que tiene también otras preocupaciones que demandan discusión, y que no se han atendido lo suficiente. Y que si la tensión social no se atiende por la vía pacífica del debate, amplio y suficiente, hasta encontrar solución a profundas y reales preocupaciones populares, el conflicto llegará a las calles con imprevisibles consecuencias. Porque en una democracia moderna, la participación popular y la discusión de las ideas dependen fundamentalmente de la prensa.
La trascendencia que indico no es una exageración, según lo comprueba la encuesta reciente de la Escuela de Ciencias Políticas de la Universidad de Costa Rica, y concuerda con la percepción personal de muchos. La caída espectacular en la intención de voto por la Unidad (ahora apenas un 0,7 por ciento del total), por Liberación (apenas un 7,1 por ciento), y el incremento del abstencionismo, de la duda y del voto por los minoritarios (aunque en menor escala) lo demuestra concluyentemente. Por eso, sin caer en profundidades peligrosas, y ocurriendo en niveles menos espectaculares y todavía racionales, se puede afirmar que sucedió aquí algo muy similar al descrédito y caída de las estructuras partidarias del poder, ocurrido en años recientes en Perú y Venezuela.
Transparencia y verdad. Se produjo un salto cualitativo que debe ser asimilado, y desarrollado como proceso, para que se desenvuelva y evolucione en la forma más provechosa para la democracia. El pueblo demanda transparencia y verdad, y un discurso público de mayor calidad. Información y debate de altura para que pueda haber oportunamente participación popular. Rendición de cuentas y responsabilidad efectiva sobre los funcionarios. Efectividad en el gobierno. Una administración pública sana y eficiente. Una Asamblea Legislativa representante de los ciudadanos, y no del partido ni de los políticos, a la que se le exijan cuentas electoralmente según los resultados. Modificación sustancial del sistema electoral para que sean electos democráticamente los mejores. En resumen, verdadera participación democrática en la elección y en el gobierno. Tal es el ingente programa que el derribo de esta Bastilla mental plantea.