Editorial

Una crisis aún sin salida

Cuba, Ecuador y Estados Unidos son los mayores responsables de la masiva migración cubana

La crisis de los migrantes cubanos tuvo un nuevo y dramático punto de inflexión el pasado miércoles, cuando más de un millar de ellos –acompañados por algunos africanos– burlaron los controles en la frontera de Paso Canoas y se lanzaron desordenadamente hacia nuestro territorio, en medio del caos y algunos brotes de violencia. Gracias a la prudencia de las autoridades y a una buena articulación reactiva, la situación pudo ser controladas horas después y casi la totalidad de la multitud fue devuelta a Panamá o regresó por su propia voluntad.

Este desenlace puntual, sin embargo, ha sido apenas un respiro momentáneo, porque el flujo migratorio desde Cuba se mantiene. Al momento, se calcula que se han acumulado 3.500 migrantes en suelo de Panamá, y ni nuestro vecino ni Costa Rica tenemos la capacidad de brindarles atención; menos de detener la ola, por una simple razón: sus móviles están en otras partes y, mientras se mantengan activos, la crisis continuará o empeorará. Como dijo el canciller, Manuel González, en una entrevista con La Nación: “El problema estructural persiste, y en la medida en que no sea abordado por todos los países esta situación se va a seguir presentando”.

Lamentablemente, el alto funcionario solo mencionó una de esas causas estructurales: la llamada Ley de Ajuste Cubano, que desde 1966 acoge a toda persona de esa nacionalidad que ponga pie en territorio estadounidense. Se trata de un remanente ya nada justificado de otra época, cuando el enfrentamiento entre Washington y La Habana era agudo, la represión en la isla estaba en uno de sus puntos más altos y muy pocos cubanos podían salir del país. Hoy, el régimen castrista no solo permite, sino que estimula, la emigración, como válvula para liberar presión; la mencionada ley actúa como atracción, y Ecuador, con su política indiscriminada de concesión de visas, se ha convertido en el punto de inicio de una ruta terrestre por Centroamérica y México, hasta la frontera de Estados Unidos.

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