Editorial

Tarifario médico

La Ley de Defensa del Consumidor prohíbe y castiga los acuerdos entre proveedores de bienes y servicios para elevar los precios pagados por el público

La Ley de Defensa del Consumidor prohíbe y castiga los acuerdos entre proveedores de bienes y servicios para elevar los precios pagados por el público. El principio incorporado a nuestra legislación es de aceptación prácticamente universal, de la mano de la legislación contra los monopolios y otras medidas de protección del consumidor.

Pero en Costa Rica subsiste una zona gris, cuyo peligro se manifestó recientemente cuando el Colegio de Médicos intentó establecer un tarifario, claramente orientado a satisfacer intereses lucrativos del gremio a expensas de los pacientes. Otros profesionales liberales, como los abogados, también tienen tarifas mínimas para eliminar la competencia.

La diferencia, dirán las agrupaciones de profesionales liberales, está en la existencia de colegios creados por ley para regular el ejercicio de la profesión. En consecuencia, no se están poniendo de acuerdo como lo haría un grupo de empresas capaces de controlar conjuntamente el mercado. El resultado para los consumidores (y para los bolsillos de los agremiados) es exactamente el mismo y, en materias tan delicadas como la salud, es imposible encontrar razones para no aplicar el principio general, de probada utilidad pública.

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