Editorial

Riesgos nucleares

Frenar la proliferación nuclear y mejorar la seguridad de los materiales nucleares existentes es una tarea impostergable

Concluyó el viernes en Washington una cita cimera sobre seguridad nuclear a la que asistieron 55 gobiernos. El título de la conferencia, así como la enumeración de subtemas, suelen reflejar las ideas de los organizadores, que en muchas ocasiones no expresan las de todos los gobiernos participantes en la actividad. Así, a la hora de las verdades, el temario propuesto resulta desechable y las discusiones efectivamente celebradas toman su lugar.

También interesa destacar que, a pesar de ser presidida por el mandatario anfitrión, en este caso Barack Obama, no todos los jefes de las delegaciones tienen el mismo rango de jefes de Estado. La sesión inaugural tuvo en la mesa principal a Obama, a la presidenta Park Geun-hye, de Corea del Sur, y al primer ministro japonés, Shinzo Abe. Se esperaba al presidente ruso, Vladimir Putin, quien finalmente declinó la invitación aduciendo la falta de cooperación internacional para temas nucleares. El presidente de China sí estuvo presente, así como una lista amplia de gobiernos europeos.

El capítulo central correspondió a los esfuerzos para frenar la proliferación nuclear y los mecanismos para preservar y mejorar la seguridad de los materiales nucleares existentes. Aunque dichos asuntos se ventilaron, las discusiones tomaron calor cuando abordaron los programas de proliferación que se imputan al régimen norcoreano y los temores reinantes por un comercio nuclear de ese mismo régimen. Asimismo, hay crecientes preocupaciones de “bombas sucias”, artefactos menos sofisticados pero con gran capacidad destructiva en manos del terrorismo.

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