Editorial

Represión en Turquía

La represión posterior al fallido golpe de Estado toca ya a decenas de millares de turcos

Desde el 15 de julio, cuando importantes sectores de la ciudadanía turca lograron frustrar un golpe de Estado, la actividad de las autoridades se ha centrado en perseguir y arrestar a los supuestos responsables y cómplices de la asonada.

El restaurado presidente Recep Tayyip Erdogan ha desplegado esfuerzos extremos para detener a quienes él atribuye la autoría del atentado. Con ese objetivo, o quizás excusa, ha incluido en la megarredada a cuantos sospechosos aparezcan para remitirlos a las cárceles.

Además de los alzados, Erdogan ha resuelto despejar su panorama político encarcelando a académicos, estudiantes y maestros simpatizantes o no del exiliado intelectual, religioso y popular autor Fethullah Gülen, odiado por el dictador turco.

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