Editorial

Reacción ante el narcotráfico

La sangrienta contribución del narcotráfico a la inseguridad, expresada en el creciente número de homicidios, ya no puede ser ignorada

El número de homicidios aumenta a pasos espeluznantes. La sangrienta contribución del narcotráfico a la inseguridad ya no puede ser ignorada. Si al número de asesinatos directamente ligados con el tráfico ilícito de drogas se le suman los casos no esclarecidos, pero con características típicas de esa especie de criminalidad, las muertes violentas relacionadas con los estupefacientes superan el 40% del total.

Guerras territoriales, ajustes de cuentas y disputas en el interior de las bandas dejan un creciente rastro de muerte, especialmente, en zonas populosas de la capital, como Alajuelita y Desamparados, donde la Fuerza Pública despliega sus esfuerzos para tomar control.

El Ministerio Público ha advertido sobre la creciente peligrosidad y sofisticación del armamento utilizado en los homicidios y atribuye a los carteles mexicanos el envío y entrega de subametralladoras AK-47 y hasta granadas de mano a los narcotraficantes locales. Los conflictos del narcotráfico costarricense se resuelven con armas de guerra y ese dato, en sí mismo, es aterrorizante.

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