Editorial

Plegarias financieras

El directivo del BCR Alberto Raven manifiesta su confianza en Dios de que el deudor del crédito para importar cemento chino honre la obligación. Nos unimos a la plegaria

En un arrebato de misticismo, el directivo del Banco de Costa Rica Alberto Raven cierra un derecho de respuesta publicado ayer por este diario manifestado su confianza en Dios de que el deudor del crédito para importar cemento chino honre la obligación. Si no lo hiciera, la misma fe lo impulsa a desear que quienes han defendido el préstamo contribuyan a impedir la pérdida de tanto dinero perteneciente a los costarricenses.

Nos unimos a la plegaria, aunque probablemente Dios esté ocupado en otros asuntos y no se involucre en la rendición de garantías bancarias. Al mismo tiempo, no podemos dejar de señalar que preferiríamos ver la fe de los directivos depositada en la idoneidad de los funcionarios de la institución, en su probidad y en una gestión idónea para evitar la pérdida de fondos públicos.

Si la operación del cemento chino resulta ruinosa, esos funcionarios son los responsables. Don Alberto seguramente los conoce, dados sus largos años en el Banco, incluso como presidente de la Junta Directiva. Entre rezo e invocación divina, haría bien en señalar cuáles actuaciones y de quiénes le suscitan dudas. Así contribuiría a esclarecer el enojoso asunto investigado por el Congreso.

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