Editorial

Montezuma y el legado de los Wessberg

El país le debe a una pareja de suecos la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco, única área protegida de bosque primario establecida antes de 1977

La historia de la conservación en Costa Rica, que aún está por escribirse, le debe muchísimo a extranjeros como el ambientalista sueco Olof Nicolás Wessberg, padre de la Reserva Natural Absoluta Cabo Blanco, primera área protegida del país, quien fue asesinado en 1975 cuando luchaba por la creación del Parque Nacional Corcovado.

Él y su esposa, Karen Mogensen, llegaron aquí en 1955 y se establecieron en una pequeña finca en Cóbano, cerca de la playa de Montezuma, donde se propusieron reforestar la zona con especies endémicas.

En esa propiedad funciona actualmente la Reserva Natural Nicolás Wessberg, la cual representa el último legado que le entregó la pareja al pueblo de Costa Rica. Como retribución a su sacrificio, lo menos que podemos hacer es honrar su memoria y preservarla como ejemplo para las nuevas generaciones.

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