Editorial

Implicaciones de la crisis griega

Grecia es quizás el ejemplo más palmario de años de mal manejo macroeconómico, caracterizado por políticas fiscales dispendiosas

Aunque ganó el “no” en el referendo, la saga para el pueblo griego continúa. El gobierno de Alexis Tsipras y los representantes de la Unión Europea (UE) ya retomaron las negociaciones; sin embargo, prevalece una gran incertidumbre. La situación es tan compleja que difícilmente se hallará una solución a corto plazo y, si se encontrara, tampoco es fácil predecir si los griegos cumplirán sus compromisos. Es importante transitar sobre las escurridizas arenas de la crisis griega para derivar algunas lecciones y no correr los mismos riesgos.

Cuatro facetas se deben resaltar en este proceso: la que generó la crisis económica (causas), el incumplimiento de las promesas frente a los acreedores, las reformas pendientes y las consecuencias e implicaciones actuales.

Causas. Grecia es quizás el ejemplo más palmario de años de mal manejo macroeconómico, caracterizado por políticas fiscales dispendiosas, exagerado endeudamiento público para sostener el gasto (actualmente sobrepasa el 177% del PIB), políticas salariales excesivas, pensiones extraordinarias que consumen un alto porcentaje del PIB, ausencia de reformas estructurales para incrementar la productividad (rigidez laboral) y ocultamiento malicioso de la verdadera situación fiscal a los socios europeos. El país enfrenta, además, el agravante de no poder hacer el ajuste mediante una devaluación por estar ligado a una moneda común.

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