Editorial

Imperio de la ley en Gandoca-Manzanillo

Los encargados del desalojo y demolición de los hoteles Las Palmas y Suerre actúan por orden judicial, tras un proceso iniciado en 1993

Fue necesaria la intervención de la Fuerza Pública para abrir paso a las autoridades del Ministerio de Ambiente, Energía y Telecomunicaciones (Minaet), encargadas de demoler los hoteles Las Palmas y Suerre, construidos ilegalmente en cuatro hectáreas del Refugio de Vida Silvestre Gandoca-Manzanillo, cantón de Talamanca, Limón.

Un grupo de manifestantes cerró la carretera a la altura de Hone Creek y recurrió a las pedradas cuando la policía intentó despejarla. Al final, la Fuerza Pública arrestó a once involucrados en el desorden. Es un grupo demasiado reducido para describirlo como “la comunidad”, según se ha dicho. En sus filas hay muchos jóvenes, y llama la atención la intensidad de su compromiso con la defensa de los dos hoteles, propiedad del complejo turístico Punta Uva S. A., perteneciente al empresario Jan Kalina.

Los manifestantes y el diputado socialcristiano Wálter Céspedes, quien apadrina su causa, defienden la existencia de los hoteles por constituir una fuente de trabajo en una zona donde escasean las oportunidades. Sin embargo, el Instituto Mixto de Ayuda Social dice haber atendido a tan solo 28 empleados luego de que las autoridades ocuparan los dos hoteles con intención de demolerlos.

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