Editorial

El riesgo de una cirugía “cosmética”

Costa Rica es un país líder en el turismo médico de Latinoamérica y, justamente, es reconocido por especialidades como la odontología, la ortopedia y la cirugía plástica

La denuncia de la exmodelo Cristina García por supuesta mala praxis, y la muerte de una mujer de 33 años en el Hospital San Juan de Dios, después de un tratamiento de aumento de glúteos, así como otros casos con infecciones de gravedad, ponen de relieve la necesidad de actuar con firmeza y transparencia en un sector de la medicina privada que cada día cobra más importancia por su impacto humano, social y económico.

Costa Rica es un país líder en el turismo médico de Latinoamérica y, justamente, es reconocido por especialidades como la odontología, la ortopedia y la cirugía plástica. En este último campo, gracias a la calidad de sus profesionales y centros de atención, compite con naciones como Brasil. Sin embargo, en la práctica, hay dos mercados para este tipo de servicios, uno que se encuentra certificado bajo altos estándares internacionales, y otro que, amparado en costos menores, atiende sobre todo a clientes costarricenses y que no cuenta con un marco regulatorio ni con un confiable sistema de acreditación.

Si bien no es posible generalizar y afirmar que este segundo grupo carece de las condiciones que se le exigen al primero, por la simple razón de que no se tiene suficiente información, diferentes especialistas e instituciones, como el Colegio de Médicos y Cirujanos (CMC) y la Asociación Costarricense de Cirugía Plástica, Estética y Reconstructiva (Accpre), han advertido sobre la inconveniencia de dejar por la libre un ámbito tan sensible de la actividad médica.

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