Editorial

El “mensaje” de los diputados

El torpe “mensaje” de los legisladores al Poder Judicial es peligroso para el Estado de derecho, mas no una ruptura del orden constitucional

La remoción del magistrado Fernando Cruz de la Sala Constitucional es un grave error de la Asamblea Legislativa, pero no un “golpe de Estado técnico”, como se ha dicho con exceso. Es, en cambio, un ejercicio desmedido de la potestad conferida al Congreso por la Constitución Política, hecho en detrimento de la división de poderes. Es necesario ubicarlo en su dimensión precisa para no caer en la tentación de una peligrosa retórica desbordada.

La no reelección del magistrado y las razones expuestas para justificarla comprometen la independencia del Poder Judicial. Las desafortunadas declaraciones del diputado Fabio Molina, jefe de fracción del Partido Liberación Nacional, no dejan duda sobre la naturaleza de lo actuado. Según el legislador, el Congreso pretendió “llamar la atención a la Corte” y enviarle un mensaje.

La única lectura posible de ese mensaje es “fallen de conformidad con nuestro criterio o sus puestos están en peligro llegada la hora de la reelección”. Así lo entendió el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Luis Paulino Mora, cuando denunció el propósito de “buscar una línea de pensamiento y actuación complaciente (') en nombre de una gobernabilidad mal entendida o manipulada”.

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