Editorial

El fin de la trocha

El gobierno decidió descontinuar el proyecto por falta de presupuesto. La obra construida hasta ahora quedará a su suerte, destinada al deterioro paulatino

El diseño de tres de los cinco tramos de la trocha fronteriza, cuyo costo asciende a ¢1.610 millones, será entregado en las próximas semanas. Luego, los documentos serán depositados en el archivo. Es un desperdicio insignificante si se recuerdan los otros ¢30.000 millones invertidos en el camino desde el 2011, según datos del Consejo Nacional de Vialidad.

El gobierno decidió descontinuar el proyecto por falta de presupuesto. La obra construida hasta ahora quedará a su suerte, destinada al deterioro paulatino. Todo fue un desperdicio, cuando no una oportunidad para el enriquecimiento ilícito. A estas alturas, el Ministerio Público todavía tiene a 42 personas bajo investigación por las anomalías que convirtieron la trocha en un escándalo nacional.

Pero la trocha, o ruta 1856, es una obra de infraestructura importante. Fue concebida como un medio de afirmación de la soberanía nacional sobre la zona después de la invasión nicaragüense a isla Calero. La trocha facilitaría la vigilancia de la frontera y estimularía el desarrollo en un área poco poblada y, a menudo, olvidada.

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