Editorial

Editorial: Un ojo sobre Guatemala

‘No nos dejen solos, nosotros no nos daremos por vencidos’, clamó el presidente Bernardo Arévalo en su discurso inaugural

Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala, asegura que su gobierno será respetuoso del oficio periodístico y no perseguirá a periodistas en este país centroamericano. Foto: AFP
Bernardo Arévalo, presidente de Guatemala. JOHAN ORDONEZ

Bernardo Arévalo prometió ayer recuperar las instituciones de su país del dominio ejercido durante décadas por la corrupción y la impunidad. No será fácil, pero es indispensable para darle a Guatemala una oportunidad de reconstruir el Estado de derecho y tomar la senda de la prosperidad. Por eso, el nuevo presidente necesitará el apoyo de la comunidad internacional.

Nada garantiza su permanencia durante el cuatrienio para el cual fue elegido. Las mismas fuerzas que intentaron, hasta el último minuto, impedir su inauguración, no tardarán en conspirar para malograr su gobierno. Es la historia de siempre en Guatemala, ejemplificada dramáticamente, a mediados del siglo pasado, por el golpe de Estado promovido por Estados Unidos y los intereses de la United Fruit Company contra Jacobo Árbenz, sucesor y aliado político del padre del nuevo mandatario, Juan José Arévalo, presidente entre 1945 y 1951.

Desde entonces, la élite política y económica guatemalteca ha resistido todo cambio y su éxito descansa sobre el dominio de la institucionalidad, incluidos el Poder Judicial y la Fiscalía, además del Congreso. Jueces y fiscales fieles a sus deberes se han visto en la necesidad de exiliarse para evitar represalias cuya impunidad se ha venido dando por descontado.

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