Opinión

Dos políticas, dos resultados

Una lucha que debe tener a los educadores a la vanguardia

Comparar los resultados de la política nacional en salud con la de educación hace ver con claridad que los desastrosos resultados educativos, que se contraponen a los excelentes en salud, nacen de su concepción y dirección, no de terceros factores o de insuficiencias materiales o económicas, según pretenden los responsables de la falla para excusar su conducta.

En el mismo país, con las mismas condiciones, recursos y gente, la primera arroja resultados que nos llenan de orgullo, y la segunda, de vergüenza. Aquella con índices de mortalidad infantil, vida probable y cobertura de salud propios de países desarrollados, en la punta de Latinoamérica; esta con índices de deserción escolar y de resultados concretos del sistema en la cola de la región, que está entre los rezagados del mundo.

Para vergüenza nuestra, Costa Rica aparece en los últimos lugares de Latinoamérica (estadísticas de CEPAL) en tasas de deserción escolar al finalizar la primaria, tanto en zona rural como urbana, lo que no guarda relación con los índices de desarrollo económico y social. Las causas de esta desproporción habría que buscarlas en el sistema escolar, y una, entre otras, parece ser la deficiente enseñanza de lectura y escritura en los primeros años. Investigaciones recientes de la Universidad de Harvard señalan las deficiencias en leer y escribir como causa importante de la deserción escolar en general; trabajos específicos en Latinoamérica indican lo mismo. También son factor significativo en la repitiencia.

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