Opinión

Des-almados

Una connotación peyorativa tiene “desalmado”, por lo que a la partícula de privación la separamos mediante guion para volver al significado originario de quien vive despojado de su alma o espíritu.

Porque culturalmente nos hemos des-almado. Desde octubre aceptamos como autómatas, casi como zombis, una Navidad plástica de tiliches nevados en pleno trópico, que desatan –absurdamente y por tres meses– un reflejo condicionado de compra compulsiva.

Los chiquitos se denominan con nombres en inglés, muchos de ellos patéticamente ridículos, porque, al igual que el primitivo, se cree incorporar así la magia del poderoso.

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