Opinión

Debate inusitado

En buena hora el combate de ideas, pero contra la realidad

Profunda alegría me ha provocado el debate generado por el fallo de la Sala Constitucional sobre la fertilización in vitro . Porque a este país se le aplica ahora lo que Machado en su tiempo decía de España: "de alma quieta y sacristía (en este caso política, porque dos iglesias y dos dogmas se reparten todos los fieles), de charanga y pandereta", y que provoque tal interés un tema inusual, ajeno a los lugares comunes que todos acostumbran cacarear, debe celebrarse.

Aunque no hay que cantar mucha victoria, porque el silencio en Costa Rica está en proporción inversa al poder de los intereses que hay que tocar, y los pobres embriones indefensos no tienen ninguno.

Sin embargo, si se ha producido en los últimos tiempos un resurgir de la polémica, y del disenso frente a las modas –porque al igual que autos y ropa usada, consumimos ideas usadas– o a los dogmas de lo aceptado, generalmente porque alguien, de voz más fuerte –y no de mayor razón– lo proclamó primero. Ante el "combo" del ICE o ante el Hospital del Cáncer, afortunadamente se dio. Y los órganos de prensa, por primera vez en muchos años, también asumieron su papel protagónico de informar sobre este tipo de asuntos, para que pudiera existir el debate. Y una vez ocurrido, le dieron espacio.

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