Opinión

De nuevo, Federico Tinoco

En Congreso debe corregir un error y colocar el retrato de Tinoco en en Salón

Con gran satisfacción y complacencia, he recibido como costarricense interesado, en los temas de nuestra historia patria, la noticia acerca de la acertada y necesaria solicitud parlamentaria, planteada por el diputado Marco Tulio Mora del PUSC, en colocar de nuevo, el retrato del exmandatario Federico Tinoco Granados (1917-1919), en el Salón de Expresidentes de la Asamblea Legislativa.

Ello por cuanto, en una tristemente célebre decisión del Directorio Legislativo del período 1994-1995, se decidió por acuerdo No. 113 - 94 del 9 de julio de ese año, retirar el cuadro de la imagen de don Federico, con base en una serie de apreciaciones y conjeturas subjetivas, absolutamente ayunas de fundamento histórico, político o jurídico que las respaldase, dirigidas y estructuradas, por parte del entonces presidente del Congreso, diputado Alberto Cañas, el cual esgrimió, como única tesis de sustento, la idea de que el gobierno de Tinoco había constituido una dictadura, decisión que tiene variados planteamientos refutables, pero entre los que destacan dos.

En primera instancia, si se tomara como válida la justificación de "dictatorial" de un mandato, para retirar las efigies de exgobernantes, tendríamos un verdadero problema de ausencias, en el recinto legislativo, pues bajo esa tesitura, deberían desprenderse las imágenes de quién con todo mérito y razón es el "arquitecto del Estado Nacional", don Braulio Carrillo, quién asume el poder por segunda vez en 1838, después de derrocar a don Manuel Aguilar. Asimismo, la figura de don Francisco Morazán, quien, por una invasión militar a nuestro suelo, derroca a Carrillo en 1842, asumiendo la presidencia, así como con su sucesor, Don José M. Alfaro, quién ejerció dos veces la Jefatura de Gobierno, a raíz de dos golpes de Estado, primero contra Morazán, en 1842 ,y segundo contra Don José R. de Gallegos, en 1846.

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