Opinión

Cuando el Estado violenta a las víctimas de violencia sexual

El problema no es solo legislar desde el populismo, sino hacerlo de espaldas a la evidencia científica

La anticoncepción de emergencia permite prevenir embarazos después de una relación sexual sin protección. La OMS aclara que este medicamento no provoca abortos ni interrumpe embarazos establecidos.
La píldora de levonorgestrel no interrumpe un embarazo, sino que retrasa o impide la ovulación. UNA

El 21 de octubre, la Comisión de la Mujer de la Asamblea Legislativa aprobó, por seis votos contra uno, un texto sustitutivo del expediente 23.633, que busca elevar a ley el protocolo de atención a víctimas de violación durante las primeras 72 horas.

El texto eliminó la anticoncepción de emergencia de los servicios mínimos. La presidenta de la Comisión dijo que la exclusión respondía a supuestas dudas y a sus convicciones sobre la vida desde la concepción.

Esto presenta dos problemas. El primero es el de siempre: no se puede legislar sobre la base de las creencias y convicciones personales. Si bien es imposible desprenderse de la subjetividad, vivimos –al menos aún– en un Estado de derecho, lo que implica tener que ajustar la creación de la normativa al derecho y a la evidencia científica. El segundo es que, antes de legislar sobre las dudas, una esperaría que las personas diputadas se informen para tener certeza.

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