Opinión

¿Controles de pacotilla?

La Contraloría debe cumplir el artículo 11 de la Constitución Política


      
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Los últimos escándalos, especialmente el de la Caja Costarricense de Seguro Social, han evidenciado las limitaciones de la Contraloría para controlar el buen uso de los recursos públicos, ya que, sin la acción de la prensa, estos hechos se hubieran pasado por alto. La multiplicidad de controles previos existentes aplicados por la Contraloría, impuestos en parte por los diputados para aparentar que se controla, y en parte fortalecidos por la falta de visión de funcionarios que no entienden de sistemas ni de ordenamiento constitucional, solo parece dificultar, encarecer y hacer cada vez más ineficaz la gestión pública. Los resultados de estos controles, que colocan peligrosamente en primera línea a la Contraloría, no trascienden la actividad rateril, mientras los grandes peculados, la mala praxis administrativa y los robos se producen impunemente, al mismo tiempo que el país entra en un estado de descomposición cada vez más peligroso.

Es hora de ir más allá de la discusión sobre el nombramiento del Contralor. Es preciso reformar a fondo la Contraloría exigiéndole que haga cumplir el mandato constitucional del artículo 11 sobre la evaluación de resultados con rendición de cuentas.

No se puede seguir alegando cómodamente que la falta de evaluaciones y de rendición de cuentas es un problema “cultural” y que nos cuesta adaptarnos. Desde la reforma constitucional en el año 2000, han transcurrido ya cuatro años, tiempo más que suficiente para poner en marcha el mandato, ya que recursos técnicos y humanos no faltan para aplicar formas de evaluación y de rendición de cuentas sobre los resultados de la gestión institucional.

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