Opinión

Construir la ciudadanía

Para alcanzar el desarrollo en poco tiempo

Es preciso localizar la raíz de los problemas que inhiben o retardan el desarrollo de Latinoamérica, para tomar medidas en la dirección correcta. Lo primer es romper con el supuesto, explícito o implícito en las constituciones y políticas, de que nuestros países son repúblicas basadas en la voluntad y el control ciudadano.

Debemos reconocer su origen histórico en la servidumbre y esclavitud y su adaptación clientelista actual, no ciudadana, por sus implicaciones contemporáneas. Formalmente todos podemos ser ciudadanos, pero en la práctica la ciudadanía política solo se alcanza cuando se tiene un ingreso basado en las capacidades propias, adecuado para las necesidades familiares, se pagan impuestos y se pueden exigir servicios básicos.

Cuentas y revocatoria. En Estados Unidos, una comunidad de granjeros y artesanos creó las instituciones republicanas. Por eso, desde el principio se estableció la rendición de cuentas para que las autoridades explicaran cómo gastaban los impuestos y se incluyó la revocatoria del cargo por incumplimiento. En nuestro subcontinente, las masas de siervos y esclavos fueron transformadas en ciudadanos por decreto, pero solo una minoría llenaba los requisitos básicos para ser ciudadano pleno. Por eso es que en nuestros países no existe rendición de cuentas ni control ciudadano sobre los gobiernos, que se sienten dueños del Estado. Los partidos políticos no llegan al poder para servir a la gente, sino a servirse de la gente utilizando el aparato público para el enriquecimiento personal. Reconocer el carácter clientelar, en vez de ciudadano, de nuestras "repúblicas" nos ayuda a entender por qué la solución de los problemas no depende solo de la división de poderes, de la creación de nuevas instituciones o de una reforma política.

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