Opinión

Con bandera de tontos

Nos hemos quedado en la protesta, como vasallos que berrean, no ciudadanos republicanos

Los incontables actos de mala administración pública enumerados por la prensa y por los mismos jerarcas, como el caso de las compras tardías de algunas medicinas de la CCSS que "obligan" a hacer compras directas; los atrasos en las expropiaciones del MOPT que obligan al Estado a pagar millonarias multas en dólares a los concesionarios de obra pública; los supuestos incumplimientos de Aviación Civil con Alterra que encarecen el contrato en más de $100 millones (sic) y la compra de patrullas anticuadas del MSP en la que aparece inmiscuida hasta la Contraloría, para citar unos pocos ejemplos, se nos presenta como un mal inevitable -algo así como la caída de un rayo-, por la que no se pueden señalar responsables. Es un problema, se alega, de la incapacidad innata del sistema público, por ser público.

Dentro de esta interpretación, los jerarcas es poco lo que pueden hacer, porque los sindicatos y la normativa se lo impiden, de tal manera que la responsabilidad es de todos y de nadie. Pero esto obviamente no es así. Existen responsables que nos deben rendir cuentas. Los altos jerarcas son empleados públicos, pagados por nuestros impuestos, que deben responder por los resultados de su trabajo. Cuando hay una malversación o irregularidad grave deben señalar las causas y procesar a los responsables o tomar las medidas del caso para corregir la normativa que no funciona.

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