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Ya sabemos que los estudiantes usan ChatGPT, pero ¿cuánto para aprender y cuánto para delegar?

Los colegios necesitan saber cuándo los estudiantes usan la IA para explorar una idea, cuándo reemplazan con ella una actividad de aprendizaje y cómo comprobar la diferencia

Andrés Fernández Arauz, economista
Andrés Fernández Arauz, economista Cortesía: Andrés Fernández Arauz

La discusión sobre inteligencia artificial (IA) en educación suele reducirse a una pregunta: ¿ChatGPT ayuda a aprender o facilita que los estudiantes hagan menos esfuerzo? PISA 2025 no puede resolverla, pero ofrece una primera descripción de cómo los jóvenes costarricenses utilizan estos programas para sus trabajos escolares.

Al analizar las respuestas de los estudiantes, la mitad declaró usar chatbots al menos una vez por semana “para ayudarme a aprender”. Una tercera parte (34%) los emplea con esa frecuencia para redactar trabajos escritos; el 15% afirma hacerlo todos o casi todos los días. Son usos declarados, que pueden coexistir en una misma persona. La prueba no observa qué escribieron los estudiantes ni cuánto comprendieron después de utilizar la herramienta.

La distinción importa. Pedirle a un chatbot que explique un concepto, resuelva una duda o proponga otra forma de estudiar no es lo mismo que entregarle la redacción de una tarea. Tampoco toda redacción asistida sustituye el trabajo intelectual: un estudiante puede revisar, corregir y cuestionar una respuesta, o copiarla sin comprenderla. La frecuencia de uso no permite distinguir entre ambas situaciones.

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