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Xi en Moscú: el alumbramiento de una ‘nueva era’

La visita de Xi Jinping a Moscú muestra la ambición de China por moldear el mundo del mañana que se está dirimiendo en el campo de batalla ucraniano

La visita de Xi Jinping a Moscú muestra la ambición de China por moldear el mundo del mañana que se está dirimiendo en el campo de batalla ucraniano. La paz es aún una posibilidad lejana, pero cuándo y, sobre todo, cómo se articule tendrá un impacto decisivo mucho más allá de Ucrania y Rusia.

Ese es el interés prioritario de China. Con esta visita y su pretendido “plan de paz”, Pekín se dirige, principalmente, a las audiencias europeas y a las de América Latina y el resto del llamado Sur Global con vistas a forjar un nuevo orden internacional a la medida de la visión e intereses de China.

Pekín puede ofrecer grandes incentivos económicos y capacidad de interlocución con Moscú y, pese al alineamiento chino-ruso, con Kiev. Pero no es suficiente. La paz es aún una posibilidad lejana, porque hasta el momento ni Rusia ha dado ninguna muestra de renunciar a su objetivo de doblegar estratégicamente o destruir físicamente a su vecino, ni Ucrania de estar dispuesta a claudicar. Y ambos, pese a las dificultades, todavía confían en alcanzar sus objetivos por la vía militar.

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