Columnistas

Trump en guerra con la salud materna

Entre el 2010 y el 2015, la mortalidad materna en el estado de Texas aumentó casi al doble después de que en el 2011 Donald Trump redujo la financiación a Planned Parenthood, como parte de una campaña ideológica contra la anticoncepción y el aborto.

WASHINGTON, DC – En diciembre del 2014, la revista Time eligió como “Persona del año” a Salome Karwah, asistente de enfermería que ese año, tras sobrevivir a la epidemia de ébola en su Liberia natal, ayudó a numerosos pacientes en el hospital donde trabajaba. Karwah fue una heroína, pero tuvo un final trágico. Hace un año, murió por complicaciones durante el parto, un asesino que cada mes se lleva el doble de vidas que toda la epidemia de ébola.

El parto siempre ha sido peligroso para las mujeres y los recién nacidos. En el siglo XIX, nada menos que uno de cada cien embarazos en Europa terminaba con la muerte de la madre. En 1847, el obstetra húngaro Ignaz Semmelweis demostró que podía reducir enormemente la mortalidad materna en su clínica haciendo que los médicos se esterilizaran las manos. Pero su descubrimiento pasó en gran medida inadvertido, hasta que más de un decenio después Louis Pasteur popularizó la teoría bacteriana de las enfermedades.

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