El 11 de marzo del 2020, la Organización Mundial de la Salud reconoció la existencia de una pandemia. China anunció la primera muerte, la de un hombre de 61 años en Wuhan, el 11 de enero de ese año; Japón notificó un caso de infección por el SARS-CoV-2 el 16 de enero, en una persona que había viajado a Wuhan; y Estados Unidos detectó el primer contagio el 21 de enero.
En abril, un millón de personas estaban enfermas de covid-19 y 130 científicos, donantes y fabricantes de todo el mundo se comprometieron con la OMS a acelerar la producción de una vacuna.
Solo en el 2020, hubo 83 millones de casos confirmados y 1,9 millones de fallecidos. La letalidad promedio pasó del 2,29 % en el 2020 al 1,77 % en el 2021 y al 0,37 % en el 2022. Estas disminuciones anuales se debieron al incremento de la vacunación y al aumento de los contagios, pero con menos mortalidad. No obstante, conforme avanza la pandemia, los subregistros de contagios y muertes se incrementaron, e incluso la misma OMS reconoce que los fallecimiento por covid-19 son muchos más de los mostrados en las estadísticas.

