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Rocío Alfaro y el patrón de un gobierno que hace imposibles los acuerdos

Es como quien se para sobre su propia escoba para luego culpar a todos los demás de no poder barrer. No se vale

Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación
Leonardo Garnier, economista y exmnistro de Educación Archivo LN

Es cosa de no acabar: ahora, el gobierno se niega a juramentar a Rocío Alfaro como representante del sector laboral en la Junta Directiva de la Caja. Aducen que Alfaro no cumple con los requisitos establecidos en la Ley Constitutiva de la CCSS, lo que sería muy grave... si no fuera porque no es cierto.

Basta revisar los requisitos y el currículo de la exdiputada para corroborar que es una persona versada en materias económico-sociales y que no tiene ningún conflicto de interés. Finalmente, el que, como diputada, haya sostenido posiciones definidas sobre temas relativos a la CCSS no la descalifica, sino que más bien la avala como una activa defensora de nuestra salud y seguridad social.

Que el gobierno se niegue a juramentarla no es un problema menor. El artículo 6 de la citada ley establece que el Consejo de Gobierno debe nombrar a los representantes propuestos por sector patronal y el sector laboral en la Junta Directiva de la CCSS “sin que el Poder Ejecutivo pueda impugnar tales designaciones”. Más claro, imposible.

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